sábado, 28 de febrero de 2009

En lo que a mí respecta

En mi humilde opinión, el dolor y el sufrimiento son cosas que se miden y se perciben sólo con respecto a uno mismo. Uno no puede concebir un dolor mayor hasta que verdaderamente lo siente.
Pensemos ("no hay ganas de pensar"), un chico de 6 años, privado por su madre de ver los dibujitos, sufre tanto como uno de 17, que ama a una chica que no le corresponde, o un hombre de 72 que acaba de perder a su mujer. ¿Se entiende? Y es que todos sufrimos más o menos según una determinada escala cuyo punto más alto es la mayor tragedia por la cual pasamos.
Y nada me irrita tanto como cuando alguien me dice "vos no sabés nada de la vida" o "vos no sabés lo que es sufrir"; porque la vida es, me parece, demasiado amplia como para que nadie la conozca.
Lo único que yo puedo válidamente decir con respecto a ella es lo que me pasó a mí.